lunes, 3 de septiembre de 2018

De vuelta a la escuela...Dedicado a los maestros

LA
PROEZA
DE SERLO
Danilo Sánchez Lihón
1. Diáfanos
y absortos
Los hombres que hacen la historia, ¿acaso son sólo aquellos que la violentan? ¿Y que la tiñen de sangre alzando altas hogueras restallantes que todo lo devoran y calcinan?
¿No la hacen también quienes calman los hechos, los
acunan y sosiegan? ¿Y así y de ese modo defienden y afirman la vida?
¿No la hacen también quienes ordenan los acontecimientos, los aseguran y consolidan? Y, de ese modo, ¿erigen y construyen lo que está en pie, palpita y se eleva?
¡Tal y como han hecho siempre en su vida y existencia los maestros de escuela que han consolidado etapas, períodos y forjado destinos!
Quienes ha erigido y construido con sus manos discípulos que han abierto calles, levantado edificios, erigido puentes.
¡Cómo también trazado y abierto urbanizaciones por donde ahora transitamos diáfanos, absortos e ilusionados!
2. Generoso
y claro
¿Sólo encarnan hechos memorables los que encabezan en las páginas de la historia y de los grandes fastos, revueltas, asonadas y revoluciones generando desesperación y tumulto?
¿Solo son dignos de tener un monumento en una plaza pública quienes provocaron incendios, derramamiento de sangre y hecatombes?
¡El maestro de escuela calma, acoge, protege!, porque es un padre de alma.
Y como es todo maestro: tranquilo, humilde y paciente, inserto en el telar de lo cotidiano y en el día a día de las aulas de clases.
Quien carga las bolsas con libros y rollos de papel para el trabajo cotidiano de sus alumnos.
Como carga también con las bolsas del mercado cuando hay que celebrar una efeméride.
Quien es generoso y claro en su sentir y pensar, como cordial y fecundo en cada respuesta a cada pregunta y en cada decisión que se adopte.
3. Cura
las heridas
Y recapacitemos:
Los hombres que miramos con asombro y se han convertido en leyenda.
¿Solo son aquellos que han ganado una y otra batalla? ¿Varias o múltiples contiendas decisivas?
¿Son verdaderamente dignos de admiración y encomio aquellos que han sembrado los campos de guerra entumecidos de tantos muertos?
¡Y de vivos pero que se retuercen entre ayes y gemidos?
¿Son únicamente célebres aquellos que emprendieron hazañas fulgurantes y conquistaron para su país o su rey vastas llanuras?
¡Y territorios con sus ríos, bosques y lagos, orgullo antes de sus legítimos dueños y poseedores?
La gesta y osadía del maestro de escuela es de otra índole: es el de la paz que construye las moradas eternas.
4. Lance
de amor
La labor del maestro de escuela es sumisa, rendida y dócil ante los niños a quienes les da alegrías y cura sus heridas del cuerpo y del alma.
De quien alivia sus carencias, ausencias y retardos, y llena los vacíos y huecos negros que suelen afligirlos y despertarlos angustiados y acezantes por las noches.
Su proeza no es aparatosa con gritos de ataque ni arengas de quitar o entregar la vida viendo la sangre que se derrama.
Extasiado con caballos que piafan, ballestas que zumban y arcabuces que atruenan.
¿Solo son héroes aquellos que en un rapto de coraje tuvieron el valor de salir airosos de un lance de amor y de muerte?
¡Y casi siempre disparando al centro del corazón de su víctima, inspirados en el fondo por una musa o por la arrogancia de ser superiores, caudillos o lo que sea?
5. Quien defiende
y consuela
¿Solo son heroicos aquellos que enfrentaron esperpentos de fábula, monstruos y alimañas míticas, endriagos a los cuales cercenaron sus cabezas con sus espadas centelleantes?
¿O lo son también quienes se sumergen fascinados en el alma profunda del ser humano y rescatan perlas que son referentes para sí mismos y los demás hombres?
¡Claro que son también quienes extasiados ante el encanto de la vida la conducen a puerto seguro y la cultivan para que se enaltezcan como grandes atalayas que auscultan y decodifican las estrellas del cielo!
Tal y como es un verdadero maestro de escuela.
Porque es quien toda la vida está al pie del yunque de la palabra amorosa de quien defiende y quien consuela.
6. El río
el mar y el viento
¡Y delante de la pizarra entre el polvo de la tiza, impartiendo lecciones de respeto, de honradez y de cariño!
Quien ha construido el mundo de manera ordenada, de abajo para arriba.
Con dedicación y afrontando sacrificios menudos que juntos suman un sacrificio inmenso y que luce solo a la luz del alba.
En quien la vida es la de un hombre que de manera escondida ordena lápices y les saca punta.
Quien extiende las hojas para que sobre ellas se creen nuevos mundos.
Quien alinea los cuadernos en las carpetas, los alisa y evoca a sus discípulos cuando ellos ya han partido a sus casas o al recreo.
Ante quien solo cabe prometerse seguir su ejemplo. Porque hombres como él son como el río, el mar y el viento constantes.
7. Cambia
la historia
Porque es el maestro de escuela quien siempre estuvo al pie del brotar de las espigas que se colman de frutos dulces y fragantes.
Atento al capullo de la flor que se abre. Y de la palabra iluminada que el niño primero balbucea y después pronuncia extasiado.
Porque es el maestro de escuela un hombre de virtudes sencillas, exactas y preciosas. Quien tiene el don de lo sereno, lo cabal y confiable.
Un hombre con la merced de lo paciente, tenaz y afectuoso. ¡Y que permanece incólume!
Que plasma y consolida, pero también que inventan para ti, para mí y para todos un mundo nuevo.
Ellos son los maestros verdaderos y auténticos, quienes al final cambian mejor y encauzan la historia humana sobre la faz de la tierra.
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Los textos anteriores pueden ser
reproducidos, publicados y difundidos
citando autor y fuente



Colegio Cristo Rey



Colegio Fe y Alegría 


Colegio La Fe

lunes, 2 de abril de 2018

Día internacional del libro infantil



Un secreto... hoy se conmemora el día internacional del libro infantil y juvenil en homenaje al natalicio de Hans Christian Andersen escritor de cuentos de hadas de origen danés, esta celebración es promovida desde 1967 por IBBY (Organización Internacional del libro juvenil).
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Secretos del taller de Omira es un espacio que cumple 14 años promoviendo la lectura de libros para niños y jóvenes en mi amada Venezuela en varios países de Latinoamérica y ahora como voluntaria de lectura en la Biblioteca Pública de Denver (Denver Public Library) y su programa read aloud en español (Estados Unidos).
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Mi querido amigo y talentoso ilustrador venezolano Richard Escalona me ha venido sorprendiendo con distintos #doodleOmira heme aquí leyendo cuentos, un regalo que atesoro de @richardescalona y de @adoracioncreativa que me envió desde Chile para celebrar con todos ustedes que “Leer no es un secreto.
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Si nunca le has leído un cuento a tu hijo. A tu sobrino. A tus alumnos. A tu vecino. Hoy es un magnífico día para ir por un libro infantil y leerlo con la emoción de un corazón bondadoso y alegre que tiene el propósito de  hacer viajar a mundos maravillosos e insospechados, divertidos y sublimes. Crezcan con la imaginación: Los libros nos dan señales para ser mejores personas. Compartan y funden amor a la lectura.
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Una vez más Gracias por ser parte de mis secretos desde hace 14 años.
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NACE
HANS CHRISTIAN
ANDERSEN


PRÍNCIPE
DE LOS CUENTISTAS
PARA NIÑOS
 
 

Por: Danilo Sánchez Lihón
 Perú

 
1. Dinamarca
se ilumina
 
Hans Christian Andersen es el más grande autor de cuentos para niños en la historia de la humanidad, quien vino al mundo en Odense, una pequeña isla de Dinamarca el 2 de abril del año 1805, hace 213 años, fecha que ahora se ha instituido en todo el mundo y en honor suyo como el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.
Cuando nació su madre al verlo dio un grito de susto y pavor, pues la apariencia de la criatura era feúcha, como la de una ranita; deforme, desmadejada y, además, exánime. 
Cuando lo llevó a la adivina para que le predijera qué iba a ser de la vida de ese ser enclenque y magro, la hechicera dio otro grito, más fuerte todavía por el asombro que le produjo lo que pudo ver en la bola de cristal.
¿Qué avizoró en su esfera la alelada pitonisa? Contempló lo que nunca había visto en su oficio de vaticinar el porvenir de la gente común y corriente que tenía en su delante.
– ¿Qué ocurre? –Preguntó la madre oprimida por la angustia y la ansiedad, pensando que la muerte era inminente y tocaría muy pronto a su puerta para llevarse a su endeble hijo, al cual se aferra pese a ser canijo y deslucido, como en verdad hacen todas las madres del mundo.
– Hecho de ver, –dijo la adivina estupefacta de lo que veía ella misma–, que de aquí a 100, a 200 años y a más de mil años toda Dinamarca se enciende de luces celebrando el nacimiento de este niño.
 
2. Escribe
desde el dolor
 
A la madre esta revelación o advertencia le produjo un alarido mucho más fuerte que el de la adivina, y no porque lo creyera sino porque el mundo desde que naciera ese niño parecía que había enloquecido. Aullido que fue seguido de un ataque de risa que no paró ni siquiera cuando llegó a su casa. E incluso siguió riéndose mucho tiempo después, porque creyó que la vidente se había desquiciado.
Ahora, 213 años pasada esa fecha, en todas las ciudades del mundo el 2 de abril se realizan festejos por el nacimiento del autor de “El patito feo”, “La sirenita”, “El soldadito de plomo”, “La Reina de las Nieves”, “La princesa y el guisante” y 162 cuentos célebres más que se han engarzado como joyas en el alma de la gente.
En América latina es probable que esta fecha pase desapercibida, aunque Hans no solo lo parezca, sino que es auténticamente un escritor más bien del Tercer o Cuarto Mundo por los temas que trata y las esencias de que está imbuido.
Tanto por su actitud, su contenido y su mensaje es nuestro autor, y nos representa debido a que escribe desde el dolor, desde la marginalidad y hasta desde la humillación más atroz; y en contra del orgullo, del poder y la soberbia. Es un escritor que nos pertenece plenamente; porque escribe desde lo humano y sincero que siempre estarán de parte nuestra. 
 
3. Un mendrugo
de pan
 
Y es que la experiencia de la vida determinó su sensibilidad, su sabiduría y su grandeza. Así, su madre, en su infancia fue indigente y mendigó por las calles desalmadas de Odense.
Fue pordiosera como tantas niñas de nuestras ciudades, que suben a los ómnibus para decir, con voz quebrada, quejumbrosa y dolida, aunque irrenunciablemente puras e inocentes, diciendo más o menos la siguiente soflama, que la repiten cientos de veces y que reproduzco a tientas: 
“Señores y señoras, damas y caballeros, no quiero molestarles en su lindo viaje. No quiero perturbar nobles pasajeros que me escuchan, su agradable día; pero soy una niña de un hogar sin padre ni madre. Tengo a mis hermanitos enfermos y soy quien quiere llevarles al menos un pan. 
Ayúdame por favor, no me des la espalda, regálame una moneda de 10 céntimos que no te harán a ti ni pobre ni a mí rica, pero que a mí y a mis hermanitos nos servirá para comer hoy día siquiera un pedazo de pan ¡Y eso nos levantará la moral!
Y que Dios bendiga tu familia, tu trabajo y siempre tengas salud”.
Discursos así es lo que muchas niñas y niños suben a decir a los ómnibus en las grandes ciudades de América Latina, mendigando un mendrugo de pan; y nosotros arrellenados en los asientos les respondemos casi unánimemente con indiferencia o desprecio. O con algo igual o peor: el desconocimiento.
 
4. Cerilla
tras cerilla
 
La madre de Hans Christian le confesaba que por vergüenza de pedir limosna muchas veces se quedaba a dormir bajo los puentes. Y fue en honor a ella que él escribió aquel cuento desgarrador que se conoce con el nombre de “La muchacha de las cerillas”.
Trata dicho relato de una pequeña vendedora ambulante, quien en plena noche de Navidad trata de que le compren fósforos a la salida del templo para que la gente encienda las luces de bengala en sus casas en donde habrá fiesta, diversiones y un opíparo banquete donde la mesa estará servida con ricos y apetitosos manjares.
Pero esa noche tan inclemente el frío es tan gélido que en el intento de calentarse un poco va encendiendo cerilla tras cerilla. Y en la luz que estas llamas fugitivas desprenden e irradian entrevé el rostro de su vieja abuela, muerta hace algún tiempo, y quien desde el cielo la llama con ternura. 
Era tan nítida esta visión, y es tan dulce el semblante de la vieja madre, que la niña no quiere por nada del mundo dejar de seguirla, y entonces no deja de encender uno y otro fósforo.
Enciende tantos que al otro día las personas que se levantan temprano a recorrer las calles encuentran muchas de ellas regadas en el suelo. Y muerto por el abandono, la desolación y el congelamiento, el cuerpo de la niña vendedora.
 
5. El teatrino
de títeres
 
Pero a su vez en la vida de Hans fue muy significativa, gravitante y conmovedora, la figura austera, de recogimiento y de humilde sabiduría de su padre que fue en su vida un ser providencial. Quien era zapatero y pudo acompañarlo hasta cuando él cumplió los once años de edad. Y no más.
Porque ocurrió que fue enrolado en el ejército dinamarqués para luchar en las guerras napoleónicas que asolaron Europa y murió a consecuencia de aquellos acontecimientos en algún recodo inubicable de una trinchera, entre el barro, la pólvora y la nostalgia.
Afanados como estamos ahora en elevar los niveles de comprensión lectora de niños y jóvenes, qué bueno es recordar que este niño desvalido, cuya vida fue una herida siempre abierta y sangrante, pero cuya obra se eleva como un prodigio, fue guiado por su padre en el mundo de la lectura.
Ahora como una estrella matutina y hasta como el sol del mediodía que se eleva, qué importante reconocer que fue educado, motivado hacia la lectura e incentivado para la creatividad literaria y la proeza de un destino sublime sobre la faz de la tierra, por su padre.
Sin embargo, cabe preguntarnos: ¿quién era aquél? Un modesto artesano y trabajador manual fue quien formó el alma de este genio, fue un remendador de calzado, aparentemente escaso, limitado y desasido, quien nos ha legado a un príncipe, a un portento de las letras y a un manumisor. 
 
6. Y,
¿quién es él?
 
Porque es gracias a ese hombre taciturno que tenemos la maravilla universal de los relatos colmados y rebosantes de prodigio que escribió Hans Christian Andersen.
Y es que su padre en su mesa de trabajo al lado de suelas, clavos, martillos y leznas, tenía siempre un pequeño estante de libros que leía a su hijo cuando este se acercaba consciente o desprevenido. Y suspendía cualquier tarea urgente que tuviera a fin de leerle a su hijo.
Aquel varón que lo engendró, nos cuenta Hans, era un hombre triste que nunca reía, salvo con los diálogos y los sucesos graciosos que ocurrían en los libros cuando ambos leían juntos, tiempo y espacio mágicos en que eran estentóreas sus carcajadas, que asombraban, fascinaban y hacían feliz al niño porque le llenaba de gozo que ese hombre sacrificado que era su padre alguna vez riera.
También recuerda en su autobiografía que él le hizo un teatrino de títeres en donde ambos representaban comedias. Y narra enternecido que una vez lo vio llorar desconsoladamente después de la visita de un distinguido caballero.
En ese momento y ante esa situación su hijo se acercó y le preguntó con enorme inquietud:
– ¿Alguna noticia desgraciada te ha traído ese señor, papá? –Le indagó con recato y timidez.
– No. Ninguna, hijo. Al contrario, ha sido muy gentil y amable conmigo.
– Entonces, papá, ¿lo conoces?
 
7. Quien
en lo moral
 
– Sí. Claro que lo conozco desde que éramos niños.
– Y, ¿quién es?
– Fue mi antiguo compañero de carpeta en la escuela donde alguna vez yo estudié.
– Y, entonces, ¿por qué has llorado tanto como hoy te he visto llorar?
– Porque él ahora es un ilustre personaje.
– Siendo así, ¿por qué esas lágrimas, papá? ¿Por qué te conmueve? ¿No debieras estar más bien alegre por haberlo visto?
– No. Lloro porque él ha seguido estudiando y se ha instruido. 
– Y, ¿tú?
– Yo, lamentablemente, no. –Fue lo que le confesó aquella vez. 
Así, Hans Christian Andersen se ha consagrado porque escribe desde el fondo del alma, desde el afecto y el cariño más entrañable; desde la ternura, como también desde la indignación. 
Igualmente, desde el compromiso por coadyuvar a hacer una humanidad más noble, digna y feliz. 

En este 213 aniversario de su nacimiento es justo reivindicarlo como un escritor que nos pertenece, nacido entre nosotros y quien en lo razonable, afectivo y moral está al lado nuestro. 

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lunes, 25 de diciembre de 2017

Poema La luna maquinista



Por Omira Bellizzio💫

Sabías 
que la luna 
guió a la estrella 
de Belén? 
Pues ella 
una puntita 
se hirió
en el vaivén
🌙🚂🌙
La luna, 
se vistió 
de maquinista 
de un tren, 
remolcó
a la estrellita, 
hasta que llegara 
a Belén
 💫🌜💫, 

Del poemario Los secretos de la Luna -2006


Querida Familia Queridos amigos, Feliz navidad!!! que hoy no sea el único día para compartir gentilezas, que las 
g e n t i l e z a s  sean tu guía, sea tu estrella de Belén: 
ser gentil, te hace sonreír, te hace sentir el corazón contento y dar lo mejor de ti... amor, paz, solidaridad, alegría, gratitud y esperanza... los llevo en mi corazón, gracias por ser parte de mis secretos!, ❤️🎄❤️

#poesiaparaniños 
#poetapop
#secretosenversos
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#unabrazodepaznoesuncuento 
#secretosdeltallerdeomira

La Ilustración es de mi amigo @richardescalona #richardescalona, @adoracioncreativa

domingo, 17 de diciembre de 2017

El Cascanueces




Un secreto...Este cascanueces al natural es uno de los tantos cascanueces que ha dejado  Drosselmeier por el mundo como regalo de navidad. 

El cuento alemán de E.T.W. Hoffmann seguirá siendo en la época decembrina un clásico para leer, contar y disfrutar. Otra versión de la historia es del francés Alejandro Dumas, adaptada para el ballet por el  compositor ruso Pyotr Ilyich Chaikovsky en 1892. Una de las puestas en escenas más hermosas y queridas en navidad.

En una ocasión, la Directora de la compañía, mi querida amiga Sonia Fajardo de la @nuevaeradelballet de Valencia Venezuela, me invitó a participar en su majestuoso espectáculo El Cascanueces como la Duquesa cuentacuentos, pero eso es parte de otro secreto!

Y tú has visto #elCascanueces ? Pues te invito a verlo alguna vez en tu vida...Te encantará!


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lunes, 20 de noviembre de 2017

El Bien de ser niño por Danilo Sánchez Lihón

20 DE NOVIEMBRE

DÍA
MUNDIAL
DEL NIÑO


EL BIEN DE SER NIÑO

Danilo Sánchez Lihón 
Escritor de Perú


1. Hondos
misterios
No hay edad en el ser humano tan honda, densa y dramática, llena de abismos e inmersiones en el ser de las cosas y en las incógnitas de la vida.
Ninguna época más cósmica, enfrentada a los enigmas y a los absolutos, confrontada con los arcanos y lo indescifrable.
Como también, es cierto, que no hay edad más imbuida de encanto, de magia e ilusión; como más arropada de transparencia y de candor.
Y esto por la capacidad que tiene el niño de crear mundos nuevos y recuperar universos antiquísimos.
Como animar presencias inertes, vivificar lo yerto, suelto, abandonado o disperso, dándole vida con frecuencia fulgurante.
Pero, de igual forma es el período en donde tras unas figuras inadvertidas el niño se da de bruces con espantos y horrores que estremecen el alma.
En ellos se anuncian y previenen los hondos misterios de que está compuesto el mundo.
2. Ámbito
o morada
Ninguna edad cuestiona tanto al destino inescrutable como la infancia, que es la edad también del mundo y de la vida, siempre nuevos y florecidos.
En donde cabe todo lo esencial y valioso, lo más fuerte y delicado que seamos capaces de soportar e imaginar el ser humano.
Tanto lo más consistente e integral, como lo más volátil, evanescente e inconsútil. En verdad, ¡sorprendente!
De allí que la posibilidad de encontrar algo mayor o supremo en la vida cada vez es menos y se aleja irreparablemente si es que no lo alcanzamos, vivimos y tenemos en la infancia, como es la felicidad.
Dimensión, ámbito o morada que debemos convertirla a la misma en un estado de alma, en un espíritu y en una manera de vivir. En una morada permanente y hasta en un refugio, si se quiere, para llorar a nuestras anchas.
Con las cualidades y características que la definen y la hacen permanentemente fresca, lozana y renovada.
3. Les hizo
una seña
El genio y la creatividad tienen que ver mucho con la infancia, siendo que las más supremas facultades en gran medida se dan en quienes tienen el don de volver la mirada y el ser a ese contenido esencial y raíz de la existencia.
Así, se cuenta que, en la nochebuena de 1933, primer año en que Albert Einstein llegó para realizar sus investigaciones en el Instituto de Estudios Superiores de Princeton, en Nueva Jersey, ocurrió lo siguiente:
Pese a que era día invernal y nevaba insistentemente varios niños salieron a la calle siguiendo la costumbre de cantar villancicos frente a las puertas de las casas, primero como saludo y reconocimiento, pero también como un acto de solidaridad a fin de recaudar fondos.
Lo hicieron frente a la casa del nuevo vecino. Al finalizar tocaron al timbre y le explicaron al morador recién instalado que estaban reuniendo fondos para comprar regalos de Navidad para quienes no podían adquirirlos.
Einstein los escuchó, les entregó su aporte y les hizo una seña de que se detuvieran, que iba a salir junto con ellos.
– Espérenme un momento. –Oyeron que les dijo.
4. Raíz
de lo que es ser
Fue, se puso su abrigo, enrolló su bufanda al cuello, sacó su violín que tenía a la mano, y uniéndose a ellos los acompañó tocando su instrumento y acompañándolos con su vozarrón, a cantar Noche de Paz y Noche de Amor.
Lo hizo enrolado con ellos por las calles y delante de las casas, de la manera más natural, ingenua y candorosa; como si fuera uno de ellos y con la nieve en el abrigo. Y los niños lo trataban como si él fuera un niño más.
Algunos viejos habitantes que conocían ya la gloria mundial que era el nuevo residente se sorprendían y asombraban; y no atinaban a qué pensar de esa actitud, de si tenía que agradecer, quizá imitar, o tal vez echarse a reír o llorar.
Y es que ser niño no es solo conservar y cultivar el asombro como cualidades que hacen de un ser como Einstein un descubridor de absolutos.
Sino que serlo es algo que está mucho más atrás y en la base o cimiento de lo que es ser, como absoluto, niño; cuál es la capacidad de asumir la vida con total y plena identificación.
5. Latido
tras latido
Y porque ser niño no se reduce ni limita a una edad o a unos años en el desarrollo del hombre, ni queda confinado en una etapa de la vida.
La infancia incluso es un mundo por construir de modo sincero y continuo e indesmayable; sin cobardías ni cansancios. Ser niños es un universo por conquistar y una utopía por aproximar de manera fervorosa a nuestras vidas.
Este es el sentido hondo y trascendente de una visión de la infancia para estos tiempos aciagos en que hemos perdido lo mejor que se nos había dado, de manera pródiga y a manos llenas: ser niños.
Y nosotros creyendo que era una capa de nuestra envoltura, y no una esencia de nuestra índole, lo desechamos. Creyendo que era una piel y no un fundamento, lo descartamos para quedarnos con el residuo de nuestra condición humana. Y cada día perdemos más aún, una relación auténtica y natural con todo lo que es vital.
Hacerse niños, como Albert Einstein, es el sentido que se trataría de obtener y conquistar paso tras paso, latido tras latido, verso tras verso, para alcanzar a escribir el poema que lograría en la vida forjar hombres con ideales y sueños, que le den a la realidad el sostén imperecedero que ella debe tener.
6. Hilos
de esa textura
Porque eliminemos definitivamente de nuestras mentes la idea de que la infancia se da de manera llana, espontánea y hasta inconsciente. Y que se vive de modo inevitable. Por lo contrario: la infancia es una larga travesía, una ardua tarea, y un punto de llegada.
Y no se trata a la infancia de mirarla al frente, de sentirse desprendidos de ella, de su gajo, rama o pámpano. Se trata de ser constantemente niños y de tener el alma candorosa y transparente.
Y heroica, dispuestos a dar la batalla por todo lo bueno que hay que defender, restaurar sobre el mundo, como ellos lo son.
Esto se comprueba en quienes luego de haber vivido mucho, llegan a esa edad culminante, y que de modo incierto se lo llama vejez. ¿No se ve en ellos al niño, acaso?
¿En aquellos fatigados por haber depurado todo lo vano y superfluo a fin de quedarse con lo ínsito, ingénito y prístino?
¿No se lo encuentra evidente en aquellos que después de tramontar todo no arriban a otro puerto que no sea la infancia? Proas, jarcias y vientos propicios de esa larga travesía que son hilos de esa textura de la sabiduría que es saber consagrar lo mejor a la vida, y no a la muerte.
7. Hasta
el infinito
Por lo expuesto, postulemos entonces, como un valor supremo, no solo volver a la infancia en lo personal sino en lo comunitario, colectivo y social. Que forjemos sociedades niñas, o niños, como es la naturaleza, el sol que amanece cada día.
O como es la tierra, y como es el agua. Que como sociedad asumamos y adquiramos los valores de la infancia. ¿Cómo cuáles, por ejemplo? Haber, uno: ser generosos
Pero, me corrijo en un concepto que dije: la infancia ni siquiera es un punto de llegada sino una constante e inacabable aspiración; un mundo elevado y una decantación acrisolada del alma y del espíritu.
A la cual nunca se llega, sino que sólo se aspira y se anhela llegar, como es difícil, sino imposible, arribar a la plena inocencia, candor y total adoración.
Jesús lo dejó esto definido en el Evangelio al explicarles a sus apóstoles que “¡Quienes no se hagan como los niños no entrarán al reino de los cielos!”
Con lo cual deja dicho que la infancia es una ascensión, un ideal, una estrella titilando en el horizonte; un mundo que nos costará trabajo edificar porque es inagotable hasta el infinito.
IMÁGENES DE LAS ACTIVIDADES DE SECRETOS DEL TALLER DE OMIRA



















Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:
Editorial San Marcos: ventas@editorialsanmarcos.com
Editorial Papel de Viento: papeldevientoeditores@hotmail.com
Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe
Ediciones Altazor: edicionesaltazo@yahoo.es