miércoles, 23 de abril de 2014

Un secreto... hoy celebramos el día internacional del libro


LEER NO ES UN SECRETO...ANIMEMOS A MÁS 
NIÑOS Y NIÑAS A LEER!
FELIZ DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO, DEL DERECHO DE AUTOR Y DEL IDIOMA


Mónica de 8 años, leyendo en el Maratón de lectura y cuentacuentos Un abrazo de Paz no es un Cuento
en el Jardín Botánico de Naguanagua, 5 de abril del 2014.



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SECRETOS DEL TALLER DE OMIRA


domingo, 20 de abril de 2014

Un secreto...Semana dedicada a la Literatura Infantil y Juvenil, especialista invitado Danilo Sánchez Lihón. Cuarto Secreto.

ALGO

EN QUÉ

CREER



Danilo Sánchez Lihón



Se escribe para niños igual

que para adultos, sólo que hay

que escribir mucho mejor.

Máximo Gorki



1. Construcción

y desconstrucción


Es construcción pero es también desconstrucción de un mundo cultural la creación de textos literarios para niños y jóvenes.

Cuando asumimos la función de creadores de literatura infantil y juvenil quisimos dar cumplimiento en realidad a esos dos procesos que se cumplen en ambos sentidos, y que son:

Construir un mundo nuevo y desconstruir, en el sentido de transformar, subvertir e innovar el mundo viejo hecho de farsa, estafa e impostura. Y de tanta literatura impostada y nefasta.

Porque, en primer lugar, creando textos para niños se construye un mundo cultural propio, nuevo, original.

Configurándolo con mejores atributos y, a veces, totalmente opuesto o inverso al existente, haciendo dicha construcción o desconstrucción de manera plena, gozosa y contundente.

Y, esto último es así, puesto que se orienta directamente a la mente, a la conciencia y al alma de la gente.


2. No

mentir


Pero también se desconstruye, que es como decir se desmonta, se rehace y se devela un mundo mal hecho para erigir otro mejor, como es convertir la literatura de la adultez, que se arroga la representatividad de lo que es la literatura, por otra más natural, directa y ligada a la vida como es o puede ser la literatura infantil.

¿Por qué se escribe tan poca literatura infantil en el mundo de hoy? ¿Incluso en relación a la otra literatura adulta, o como queramos llamarla? Es porque al escribir para niños no se puede mentir ni se puede hacer desde posturas artificiales ni ególatras, ni se puede transar con el solapamiento, el oscurantismo y la vanidad. El niño tiene a flor de piel la vida, la imaginación y ama la felicidad; desde allí a la adulteración y a la infamia hay mucho trecho.

Por eso, no se escribe mucho para los niños y jóvenes porque el arte dirigido a ellos nos desafía, nos prueba, nos exige a ser legítimos y sinceros. Y esto no lo resistimos cuando tenemos el alma culposa, dañada e infesta. Entonces huimos despavoridos de ese lugar, o lo desechamos con actitudes de autosuficiencia, siempre dosificando bien un tufillo de desprecio. Porque generalmente el escritor de sociedades atrofiadas o decadentes se nutren de lo enfermizo, escatológico y morboso.


3. De cara

a Dios


Ahora bien, cuando se habla de la responsabilidad del escritor para con su sociedad, no solo se trata de la responsabilidad de escribir para paliar los males particulares que nos atenazan, el menos grave la soledad.

No es sólo para representar un mundo con honestidad, ni tan sólo para iluminar el camino y conducir a la sociedad hacia mejores estadios o destinos. No se limita dicha responsabilidad del escritor sólo al compromiso que tiene con su presente y su circunstancia ni únicamente se coteja con su verdad personal por muy legítima que ella sea.

Hay una responsabilidad del escritor con el hombre total, el hombre íntegro y cabal. ¿Y por dónde habría que empezar para representarlo plenamente si no es con el niño? Pero, además, si quisiéramos encontrar un arquetipo o ideal de hombre ¿adónde tendríamos que recurrir si no es al infante? Es el mejor ejemplo de ese hombre total e ideal.

En cambio, ¿no sería hermoso luchar por una sociedad que rescate para todos nosotros los dones de lo que es ser niños? Y, entre todos, en relación al mundo y de cara a Dios, como nos enseñó Jesús, luchar por lo que nos dijo, cual es: que quien no se le pareciese a ellos no entraría en el reino de los cielos.


4. Lo simple

y básico


De allí que cuando nos dirigimos a dichos destinatarios no es que nos agachemos o inclinemos en un acto condescendiente, piadoso o de encomiable generosidad; sino que, al contrario, nos empinamos. Nos elevamos mejorándonos nosotros mismos porque el niño es un ser muy íntegro y sutil, prístino y genial, y representarlo cabalmente puede ser el más grande desafío para un creador literario en el mundo actual.

Es innegable que tenemos en América Latina obras literarias acabadas y profundas, complejas y luminosas, que son dignas de compararse con los mayores portentos de la inteligencia y de la sensibilidad humana de todos los tiempos. Pero no hemos arreglado todavía lo simple, básico y primigenio, hecho que es indispensable acometer para que esas obras no floten en un ambiente enrarecido, y tengan los lectores sagaces que deben tener.

Hacer lo contrario es como si pretendiésemos hablar un lenguaje sofisticado sin haber pronunciado las palabras básicas y vitales que balbucea y, luego, redondea un niño, que quizá sea el vocablo: “mamá” o “papá”, ambas voces tan grandiosas como palabras y como significados que no podremos prescindir de ellas jamás.


5. Gitanos

y hechiceros


Porque son las primeras palabras que pronunció el padre las que pronunciará el hijo, y desde ese momento son palabras claves; son piedras angulares de toda producción cultural.

Palabras que, a fin de encontrarlas nuevamente, es necesario desconstruir el mundo que las ha ocultado hasta el punto de hacerlas desaparecer.

En tal sentido, es imposible prescindir de una básica, nutrida y generalizada literatura infantil, y si no la tenemos es una responsabilidad edificarla en nuestro pueblo.

Por eso, poetas y músicos, narradores y dramaturgos, ilustradores y editores tenemos la obligación moral de concretar obras, primero, para los niños.

Porque no podemos seguir consintiendo el hecho inmoral que ellos canten o reciten, narren o representen, se recreen o se pongan tristes con textos o libros que no son suyos ni nuestros. Es como si comieran el pan de otra mesa que no es el pan de la mesa de la casa de sus padres.


6. Alguien

a quien amar


Un hecho que debemos tener en cuenta desde el inicio es el carácter dialéctico, antagónico y hasta disímil que asume el acto de escribir; a tal punto que a veces nos hará parecer como parcializados, simplistas y, hasta, equivocados; porque son múltiples, variados y frecuentemente opuestos los puntos de partida, como cabe y corresponde a un acto creador por excelencia como es la escritura literaria.

La escritura es espejo adonde debemos ir cada vez que queramos mirarnos recónditamente; cada vez que queramos que algo nazca, se inaugure o se funde; cada vez que queramos, incluso, entrar en el corazón de las demás personas y hasta en el interior de las casas.

Sentémonos a escribir no sólo cuando tengamos una idea, sino cuando queramos y cuando sintamos que ellas nos hacen mucha falta, cuando es importante encontrarlas y tener una noción de algo o de todo; una compañía, algo en quien creer y alguien a quien amar.


7. Lo distinto

y disímil


La escritura obra un prodigio, cual es que ella misma genera universo, que no sólo es un instrumento para canalizar o trasmitir lo que sentimos e imaginamos y que borbotea en nuestro pecho, sino que la misma escritura nos guía, nos conduce y nos eleva a la creación que inunda nuestro corazón.

Ella busca la luz, el aire, el encantamiento. Es una nave o ave de cuyas alas hay que asirnos fuertemente, sin cálculo ni plan ni propósitos previos. A veces, a su libre albedrío, como un espejo que jugase a reflejarnos de mil formas. Jugará a deformar nuestro rostro, a desfigurar nuestros rasgos, poniéndonos una nariz y ojos y boca de otros.

Presentándonos a veces el retrato de personajes que no somos, que son los que conozco a diario y que mis amigos saludan por la calle. Nos enseñará a aceptar que somos algo, o tenemos algo, completamente distinto a lo que la rutina nos ha impuesto, casi desconocido aunque reconozca que estaba allí adentro escondido y habitándonos hace mucho tiempo.

No temerle tampoco a esto. Hace mucha falta en nuestras vidas variar, buscar lo distinto y hasta disímil, porque vivimos atrapados únicamente creyendo que todo lo debemos gobernar con la razón y eso nos hace objetos, cosas y piezas de un sistema que comienza y termina por negarnos a nosotros mismos.



Danilo Sánchez Lihón
Santiago de Chuco - Perú
Escritor, Profesor Universitario
Especialista en Literatura y Comunicaciones
Cuenta con más de una docena de libros para niños, niñas y adolescentes.

viernes, 18 de abril de 2014

Un secreto...Semana dedicada a la Literatura Infantil y Juvenil. Especialista invitado Danilo Sánchez Lihón. Tercer Secreto.

LA LECTURA

SE VIVE, Y NO

SE ENSEÑA

  

Danilo Sánchez Lihón



1. Misión

sacrosanta


La lectura no se enseña sino que se vive y se comparte. ¿Podrá la escuela desprenderse, para este cometido, de su actitud formal y establecer relaciones hondas, afectivas y amicales entre maestros, niños y jóvenes a fin de prosperar en la formación de conductas lectoras auténticas? Porque la lectura nace consecuentemente como un encuentro íntimo, afectivo y personal, a la sombra de un árbol, junto al ventanal de una casa callada. O en la banca solitaria de un parque. El encuentro con ella se parece mucho al enamoramiento y al nacer de una profunda amistad.

Pero no debemos quedarnos allí sino que los maestros debemos ingeniarnos para entrar en los hogares. De alguna manera lo hacemos ahora pero del modo más pésimo, con el endoso que hacemos de las tareas escolares, asignaciones y trabajos mecánicos que los niños copian, o no entienden y detestan. Lo hacemos ahora entrando autoritariamente a apoderarnos con dureza de las mejores horas libres de los niños, con las hasta ahora omnímodas e impunes tareas escolares.

En vez de eso, ¿qué tal si un maestro se impone a sí mismo ubicar el texto que más le haya conmovido y repercutido en su vida y eso mismo busca compartirlo con los niños, imponiéndose como una misión sacrosanta alcanzar con ello a hacerlos vibrar, poniendo todo el énfasis en hacerlo comprender como si en ello se le fuera la vida?


2. Sentido

para la vida


O podemos y debemos hacerlo de otro modo. Con la lectura plena de significado, haciendo que el niño lleve el texto que más le haya impresionado y lo lea delante de todos sus compañeros en clase. ¿No estaremos con ello valorando la lectura abierta, libre y espontánea que el niño realice?

Porque la lectura la practican y la recrean muchas veces los padres con sus hijos y es bueno que aquello se incentive.

De allí que la lectura debiera tener las características de una actividad voluntaria, espontánea, amical e íntima, siempre y ojalá que alentada así, desde las aulas.

Hay que desescolarizar la lectura; pero ésta debe ser una actividad gestada desde y en la misma escuela.

En ella debe propiciarse el triunfo del libro libremente elegido en vez del libro impuesto y obligatorio.

Y dar pase a la lectura voluntaria, no la coercitiva que casi siempre resulta siendo la de los textos escolares o las separatas de los cursos, identificados como enemigos de lo que es el disfrute, el sentido para la vida y la libertad.


3. Actividad

voluntaria


Y, sobre todo, la dicha de vivir que debemos alentarla y practicarla también desde el centro educativo, evitando tomar partido por la lectura obligatoria que siempre entra en contradicción con la lectura por la alegría de ser quienes somos, abierta, viva y feliz.

Porque con la lectura el lector elabora su propio camino, traza su peculiar sendero, como urde su propio destino; su programa, código y metodología de percepción y aprehensión de la realidad. ¿Cómo entonces ha de ser ajena, impuesta y dictaminada desde afuera?

Ejerciendo así su pleno derecho de leer, su total derecho a elegir, en un acto que debe ser apenas dirigido. Con la lectura vamos tejiendo brizna por brizna un nido, el mismo que ya lo traíamos configurado dentro de nuestro ser, ya aprendido y que lo elaboramos por impulso y por instinto, y así resulta un nido propio en el cual sueño y proyecto mi progenie. Con la radio y la TV ello no es posible.

Leyendo con gozo y fruición. Descartando la vergüenza y el recelo con que todavía se mira al placer, porque ha habido o hay inhibición y un estado de culpa en relación al deleite y hasta a la felicidad.


4. Actitudes

antes que fórmulas


En la lectura, como en la educación en general, cometemos un error similar al que incurrimos en otros aspectos de la vida, cual es el de buscar fórmulas, claves o técnicas que nos expliquen y resuelvan todos los asuntos y problemas y reduzcan este ámbito a un esquema.

Y que ellas sean las que a nosotros nos liberen del trabajo de estar buscando la explicación, la práctica y el sentido –generalmente variado, vasto y profundo– que tienen los hechos fundamentales de la vida, como es la lectura.

Aquella es una manía, un vicio y hasta una deformación mental en la cual hemos caído por el influjo y dominio que ejercen en el mundo contemporáneo las técnicas que nos dan fórmulas y con ello artefactos aparentemente fascinantes y que creemos portentosos.

Todo esto ocurre así y es lamentable que la escuela se haya contagiado de esta tendencia donde pretendemos que la educación sea una máquina, pasada por la cual a los niños los recibamos, al otro lado, opuesto a aquel por donde ingresaron, como sujetos ya formados, con los conocimientos que nos permitan darlos como productos idóneos y ya acabados.


5. Contenido

transversal


Idéntica y parecida actitud se suscita y hasta se blande en torno al Plan Lector. La pregunta que se indaga es: ¿Cuál es la regla, la instrucción y la forma de hacerlo?

Más que fórmulas hay consideraciones importantes a tener en cuenta en un Plan Lector que se formule desde la escuela o la institución educativa llana y pareja, no desde el estamento administrativo ni desde la burocracia del sistema. Y una de ellas es la actitud que principalmente el profesor debe desarrollar con los niños y jóvenes a fin de motivar e incentivar a leer.

En el desarrollo de los programas de estudio, y más precisamente en el diseño curricular, se consideran algunos contenidos transversales, como son: el trabajo, ciudadanía, educación y democracia, educación y salud, educación y cuidado del medio ambiente.

Se los denomina así porque abarcan a la totalidad de los niveles y grados educativos. Y porque si se hace un corte transversal del sistema a todos implica desarrollar dichos contenidos, como cabe suponer ya que todo grado y nivel debe tener un sustento de lectura en el proceso de su desarrollo.


6. Animar

y estimular


Entre estos contenidos cabría que se tome en cuenta también a la lectura librándolo de la coerción de lo pedagógico y normativo. Y haya una libertad del docente por hacer de ella una práctica vuelta a la vida y en donde se refleje el rostro humano; muy raro y extraño de reconocer ya en la educación hoy en día. Como tal cabe que la lectura no esté confinada a ningún curso en particular ni exclusividad, sino que está vinculada a todos los cursos y sea su práctica base, eje y sustento ineludible de ser alentada por todo profesor.

Pero mucho mejor sería si lográramos extraerla de todo el engranaje que caracteriza a las diversas asignaturas, que son disciplinas reguladas y cuyas actividades están bajo un control de rendimiento y evaluación, sin subordinarla a categorías de control sino a experiencias que no restrinjan sino animen y estimulen a seguir avanzando en esos propósitos. Someter a la lectura a estos procesos sería renunciar a sus principales valores cuales son la libertad y la creatividad. Pero es más, la lectura no solo debiera ser un contenido transversal sino también longitudinal a todo el sistema educativo, abarcando la totalidad de la vida de una persona, y proyectándola más allá de la estructura formal del sistema educativo.


7. Para

vivir bien


Reconocerla así es situarla como una actividad que involucra y compromete a todos los estamentos del sistema, es oficializar el cultivo de hábitos lectores desde la escuela y dirigida hacia los niños como una corriente similar y paralela al desarrollo del currículo o del programa de estudios. Todos sabemos –maestros, comunidad, autoridades educativas– que la lectura es el medio para conocer, pensar y vivir bien. Es tan importante que no podemos dejarla en manos de los profesores de una asignatura sino comprometer a la totalidad y al conjunto, pues la lectura define lo que es un profesor, ya que todo profesor es profesor de lectura.

Porque leer es inherente al ser del hombre quien trata de encontrar el significado a los elementos de la realidad, significado a su presencia en el mundo y la vida, a la existencia que han dejado registradas muchas otras personas que ya han afrontado los retos que cada uno de nosotros hemos de afrontar, y todo eso está depositado y es el sentido de la lectura, la razón y justificación que ella tiene para la vida. De allí que no se enseña sino que se enamora uno de ella; no entra primero a su cuerpo y después la ama, sino que la ama y después tendrá sentido su cuerpo.




Danilo Sánchez Lihón
Santiago de Chuco - Perú
Escritor, Profesor Universitario
Especialista en Literatura y Comunicaciones
Cuenta con más de una docena de libros para niños, niñas y adolescentes.

miércoles, 16 de abril de 2014

Un secreto...Semana dedicada a la Literatura Infantil y Juvenil, especialista invitado Danilo Sánchez Lihón. Segundo Secreto.

¿QUIÉNES

SON LOS ESCRITORES

PARA NIÑOS?


Danilo Sánchez Lihón



1. ¿Qué

sería...?


¿Qué sería niños si no hubiera poesía ni cuentos? ¿Qué sería si no pudiéramos recrear el mundo hacia otra dimensión con la capacidad de imaginar y fantasear y así crear mundos nuevos? En gran medida el universo se detendría.

¿Que nos perdiéramos la magia de que de un sombrero de paja aparece una caja, que de la caja de pino nazca un pepino, que el pepino madure y de allí salte periquito el bandolero y hasta ahora no sepamos dónde está y no se le encuentre?

¿De qué así como nace la vida de los cuerpos no pudiera nacer también de la imaginación? De allí que se diga que:

Un escritor pescó un cuento

entre las redes de un libro;

es el sonido del viento,

un reflejo en la pared,

son las hadas que despiertan

para el que las quiera ver.

Un escritor pescó un cuento

¿quieres tener ese pez?

El mundo, niños, sería gris, sin esos peces fantásticos y sin esas quimeras. Sin poesías ni cuentos el mundo se opacaría. No habría magia ni encanto ni ilusión. No habría ganas de vivir.


2. Nos prodigan

fantasía


Sin seres que protegen ni seres por redimir el mundo no valdría la pena. Sin niñas preciosas por liberar, ni paladines invencibles, ni semidioses confusos pero buenos. Sin poesías ni cuentos no habría golpes en las puertas que nos despierten a medianoche asustados, ni músicas sublimes que se escuchan a lo lejos en castillos encantados y al fondo de los lagos.

¿Qué sería, niños, si no hubiera duendes, fantasmas, ni endriagos? Ni gnomos en los puentes, ni cuervos en los tejados? Es más: sin brujas que aleteen en el aire, ni endriagos, ni seres que odian y otros que se mueren de pena sublime? ¡El mundo moriría de aburrimiento y de apatía!, ¿no les parece?

Ahora bien: ¿quiénes plasmaron todo ello? ¿Quiénes lo atraparon en las palabras para que nosotros los conozcamos, y los tratemos directamente? ¿Quiénes aguzaron sus ojos y tendieron su mente, sus sueños y hasta sus manos, para traerlos hasta donde los pudiéramos ver nosotros? ¡Son los escritores para niños! Ellos lo han hecho posible y evidente; en realidad, lo han puesto delante de nuestros ojos y hasta lo han dejado en nuestras propias manos, o en nuestros brazos a través de los libros.


3. Avivan

el heroísmo


¿Recuerdas a Oshta, el duende que descendió por una laguna encantada y apareció después sobre la tierra y todo había cambiado porque habían transcurrido cientos de años sin que él envejeciera?

¿Recuerdas a un bagrecico que visitó el mar en una gran travesía y regresó ya viejo a contarles a los nietos cómo era el océano y las mil aventuras que le acontecieron en el viaje?

¿Recuerdas a una niña que no tenía cómo ganarse la vida y llevaba a vender en el parque avecillas de lata, pero antes de darlas a sus clientes les soplaba bajo las alas y las avecillas cobraban vida?

¿Recuerdan a un espantapájaros que imaginaron malo para que ahuyente a los pájaros pero su corazón nació bueno y –todo lo contrario– crio dentro de sus harapos a una avecilla que encontró desvalida, y el patrón malvado, al descubrir que él no era malo, como a él le convenía que fuera, lo arrojó  al barranco, pero luego todas las aves lo llevaron, sujetándole con sus picos, al paraíso de los pájaros? 

¿Recuerdas y recuerdan tantos poemas y tantos cuentos hermosos donde se exalta el heroísmo ?


4. Es mundo

de esperanza


¡Qué sería de la vida sin poesía, niños! ¡Sin encanto y sin cometas en el cielo de nuestro espíritu! 

¡Qué sería sin tantos seres queridos y ejemplares habitando el mundo de adentro, ese al que entramos cuando nos sentamos solitarios en la escalera del patio con un libro en las manos!

O cuando contemplamos –en ese telón sin fondo que es nuestra mente, en donde dibujamos caminos, estrellas, paraísos perdidos o por descubrir– ¡castillos asombrosos y amadas insospechadas! Allí donde nos enamoramos tanto más cuando la realidad afuera se vuelve dura y arisca. Y donde encontramos una amiga entrañable, total, siempre inolvidable, llamada: ¡esperanza!

¡Qué sería si no hubiera mitos, fábulas, sortilegios! Si no hubiera encanto: ¡sea un detalle que nos hace pródigos, que voltea el mundo por el lado inverso! Creo que si no hubiera todo eso, la vida no merecería ser vivida. Si no hubiese altruismo. Si no hubiera renuncia, si no hubiera candor, niños.

Creo que por eso estamos vivos y aquí. De lo contrario, el mundo ya hubiera sucumbido; ya hubiéramos cerrado nuestra puerta y nos hubiéramos marchado. Sin esperanza, ¿qué puede existir? ¡Y ése es el reino de la literatura infantil, niños!


5. Abrirles

las puertas


Todo esto que he dicho, los autores lo hacen cada hora y cada minuto de sus vidas. De ellos debemos estar más pendientes, conociéndolos, esperándolos más en nuestras vidas, en nuestras escuelas, debiendo reclamar más por ellos.

Llamarlos y abrirles las puertas de nuestros colegios, en nuestros clubes sociales; o convocándolos con la lectura de sus libros en nuestras casas, teniéndolos como amigos, sea como personas reales o concretas, o encontrándonos con ellos en las páginas de las obras que han escrito.

Allí están, con muchos mundos y otros mundos dentro, haciéndolos y deshaciéndolos, configurándolos y desconfigurándolos; todo para que nosotros, niños, podamos deambular plácidamente por ellos.

Les cuento que a veces se sienten tristes y abatidos de estar tan solos. ¿Quién no? Y eso pese a que son muy valerosos, pues no les asustan las brujas ni los hechiceros, los ladrones ni los malvados; ¡pues al contrario: ellos los conocen hasta sus últimos pliegues!

Les entristece, sin embargo, el no encontrarse más frecuentemente con ustedes, sea en persona o en las páginas de los libros que han escrito. ¿Cómo podemos solucionar definitivamente este problema? ¿Por qué no tratamos de acercarnos más a ellos? ¿Por qué no nos hacemos más sus amigos?


6. ¿Quiénes

son?


Los escritores son los que llaman a las cosas con las palabras verdaderas. Son los magos mayores, supremos, encantadores, son domadores de serpientes, creadores de universos, de aldeas globales, son ¡hechiceros de lo bueno y de lo hermoso!

Son los artistas los constructores celestes, los arquitectos de mundos ideales, los taumaturgos de los sentimientos, de las emociones, de las corazonadas, de las profecías.

¡Y nos hemos olvidado tanto de ellos! Los hemos dejado tan solos en el camino. 

Reencontrémonos, para hacer del Perú una patria grande y hermosa, porque en los cuentos y en las poesías hay coraje, tesoros ocultos y poderes misteriosos.

Y llenemos de escritores nuestras escuelas, hagámoslos entrar en nuestros salones, pupitres y espacios de recreo, a través de sus libros. Estrechemos más nuestras vidas tanto tiempo separadas, solitarias, caminando a solas y ¡a ciegas!


7. Entre autor

y lector


Identifiquemos a autor y lector como seres que se quieren, que están consagrados el uno al otro, que han nacido para ser amigos, que están llamados a hacer juntos el bien y a poner belleza en el mundo. Que ambos son, en la esencia y en la grandeza de esta realidad y de este concepto: ¡niños!

Porque el artista, en el fondo y en su espíritu es un niño que tiene la capacidad de asombrarse, que convierte a una mariposa en un hada, al sol en un guerrero indomable, a la piedra en un gigante dormido.

¿Qué nos falta? Conocernos más y caminar más unidos. Quizá a nosotros los escritores: tener más confianza y jugar con ustedes, saltar la cuerda juntos.

Y a los escritores de literatura infantil quisiera decirles que hagamos de ella una militancia y una fe.

Que sobre nuestros hombros recae la responsabilidad de responder con sapiencia y coraje a la exigencia de esta hora. Que debemos dejar lo fácil, lo cómodo, lo rentable y acometer una obra trascendente.

Que mil montañas contemplan y están pendientes de lo que hagamos en esta hora suprema.



Danilo Sánchez Lihón
Santiago de Chuco - Perú
Escritor, Profesor Universitario
Especialista en Literatura y Comunicaciones
Cuenta con más de una docena de libros para niños, niñas y adolescentes.

lunes, 14 de abril de 2014

Un secreto...Semana dedicada a la Literatura infantil y juvenil, especialista invitado Danilo Sánchez Lihón. Primer Secreto.

LITERATURA

INFANTIL

PARA SALVAR

EL MUNDO


Danilo Sánchez Lihón





1. Vigencia

de la literatura infantil


Para reflexionar en serio acerca de la literatura infantil propongo partir de una pregunta básica y es esta: ¿es válida en el mundo moderno para encarar los graves problemas del presente y darles solución?

Interrogante moral porque debiéramos militar en donde estemos absolutamente convencidos que radica la enmienda total de los conflictos capitales de nuestra realidad.

Porque si ella no es la solución entonces salgamos de este salón y vayamos hacia aquel lugar y posición donde consideremos que está la clave para resolver todos los problemas. Si es necesariamente subir a la montaña y coger las armas escalémosla entonces y proclamemos desde allí nuestra solución.

En donde estemos seguros que reside el punto de apoyo de la palanca que ha de ser capaz de cambiar el mundo allí debemos estar. Por eso yo estoy aquí, porque yo hace tiempo identifiqué este claro de bosque para luchar por el cambio definitivo. Y por eso yo lucho desde esta trinchera, desde esta atalaya que es la literatura infantil.

Si así pensamos quienes nos hemos reunido aquí, permanezcamos entonces vigilantes en esa colina y punto de vigía. Y militemos fervientemente por lo más caro y trascendente que haya en la vida.


2. ¿Resuelve

cuestiones raigales?


Porque, tal y cómo están las cosas no podemos perder ni un minuto de tiempo y hay que actuar de inmediato, porque de ese lapso pende la victoria.

Pero en nuestras realidades, tan atravesadas de crisis, deformaciones, desquiciamientos, corrupción y hasta infamia, en un mundo tan desalmado y hasta espeluznante, ¿la literatura infantil sirve?

¿Tiene vigencia? ¿Funciona?

¿Nos es útil para superar situaciones adversas, complejas y hasta aberrantes?

¿Acaso ella, la literatura infantil tan tierna, aparentemente ingenua, menuda y lábil, que tiene el sello de lo íntimo, entrañable y hasta de lo candoroso, puede ayudarnos a vivir?

¿Resuelve cuestiones raigales del mundo real y objetivo? ¿O estará bien considerarla un mero deliquio, confinado a la órbita del ensueño, de la fantasía y de la ilusión?


3. Exorcizándolos

para siempre


Grandes males, hechos perversos asolan la vida actual: campea en la tierra el abuso, la iniquidad y la vileza.

Y, como secuela, en la gran mayoría prevalece ¡la hosca y helada indiferencia!

¿Puede enfrentarse la literatura infantil a estos engendros, monstruos y esperpentos?

¡Sí! ¡Puede! En esto creemos fervientemente, al punto que pensamos –sin perder objetividad y sin incurrir en idealismo– que es solo ella la que puede cambiar el mundo.

Primero, porque nos enseña a asumir los problemas y a comprometernos con ellos, luego a encarar las anomalías y deformaciones, a liberar potencialidades y finalmente a resolver los asuntos fundamentales de la vida  con honestidad, ingenio y valor.

Y termina graciosa pero sinceramente imbuyéndonos de heroísmo y salvando al mundo para siempre!

4. Joyas de la sabiduría humana


No se trata pues con la literatura infantil de perpetrar una evasión, tampoco solazarnos con el adorno ni extraviarnos en el deleite, vía por la cual queramos escaparnos a soñar mundos irreales, y consecuentemente vacíos y artificiales, sino dar solución a los problemas acuciantes de nuestro entorno.

Pero, ¿de qué modo?

Lo primero que nos enseña la literatura fantástica tradicional –en los relatos ancestrales como son los mitos, leyendas y cuentos de hadas; fábulas, apólogos y relatos folclóricos– es que los males, los espantos, lo grotesco y los estados horripilantes se salvan, se revocan y redimen con estos tres componentes implícitos e inmersos en la literatura infantil: honestidad, ingenio y valor.

Pero nos enseñan estas joyas de la sabiduría humana, y desde el inicio, algo fundamental: el compromiso, que hará que descubramos que detrás del dragón, del ser contrahecho y monstruoso, detrás del endriago y esperpento, habita un ser extraordinario y querido.


5. En el fondo somos

nosotros mismos


Nos enseñan estas joyas de la literatura infantil que detrás del contrahecho y del deforme está quizá nuestro hermano, nuestro hijo, o nuestros padres desaparecidos.

Y que solo con un acto profundo de devoción, de sacrificio y hasta de inmolación hará posible liberarlos y con ellos salvarnos nosotros mismos.

Descubrimos en la mágica textura de los cuentos que aquellas temibles y escalofriantes quimeras, arpías y parcas son en verdad seres amados que hemos perdido, que yacen confundidos en el camino o en algún recodo y esperan ser redimidos.

Es más, ellos nos develan que en el fondo somos nosotros mismos que hemos quedado cautivos en esas realidades de pavor y de miedo.

Resultando como conclusión de todo ello que los cuentos de la tradición popular que los niños han elegido como suyos, nos presentan diversas y variadas perspectivas.

¿Cuáles son estas variadas perspectivas?


6. Las manos

en el fuego


Ellas son:

1. Nos hablan de un mundo deformado, de abusos, injusticias y atrocidades.

2. Nos ayudan a encontrar salidas, a tomar alternativas de solución frente a lo confuso, lo violento y lo turbado.

3. Nos alcanzan siempre principios valederos de comportamiento para encarar los problemas y resolverlos.

4. Nos sintetizan experiencias de vida y nos alcanzan sabiduría frente a los retos del mundo y la existencia.

La literatura infantil nos plantea el beso a lo monstruoso que ha de conjurar un encantamiento, como puede ser cualquier realidad difícil; nos anima a abrazar, imbuidos de verdad, belleza y temple, a aquello aparentemente malo, feo y temible, nos coteja desde el ángel a enfrentar lo falso y horripilante.

Y a poner las manos en el fuego por la salvación de lo aparentemente malo y contrahecho.

Puede el mundo sucumbir pero quedará el testimonio, solo en la literatura infantil, que supimos aspirar al bien, a la belleza, a la verdad. Y ello nos hará eternos.


Danilo Sánchez Lihón
Santiago de Chuco - Perú
Escritor, Profesor Universitario
Especialista en Literatura y Comunicaciones
Cuenta con más de una docena de libros para niños, niñas y adolescentes.

miércoles, 2 de abril de 2014

Un secreto...Mensaje por el Día Mundial del Libro Infantil




Carta a los niños del mundo
Los lectores a menudo le preguntan a los escritores cómo escriben sus historias, ¿de dónde salen las ideas?
Provienen de mi imaginación, contesta el escritor.
Ah, claro, suele contestar el lector. Pero, ¿dónde está tu imaginación, de qué está hecha y es cierto que todo el mundo tiene una?
Bueno, responde el escritor, está en mi cabeza, por supuesto, y está compuesta de imágenes y palabras y recuerdos y rastros de otras historias y palabras y fragmentos de cosas y melodías y pensamientos y rostros y monstruos y formas y palabras y movimientos y palabras y olas y arabescos y paisajes y palabras y perfumes y sentimientos y colores y rimas y pequeños chasquidos y silbidos y sabores y explosiones de energía y acertijos y brisas y palabras. Todo ello girando ahí dentro y cantando y comportándose como un caleidoscopio y flotando y sentándose y pensando y rascándose la cabeza.
Por supuesto que todo el mundo tiene imaginación: sin ella, no seríamos capaces de soñar. No obstante, no toda imaginación tiene las mismas cosas dentro de ella. Probablemente, la imaginación de los cocineros contenga en su mayoría sabores, de la misma manera que la imaginación de los artistas contendrá sobre todo colores y formas. La imaginación de los escritores está principalmente llena de palabras.
Para los lectores y oyentes de historias, sus imaginaciones también se nutren de palabras. La imaginación de un escritor trabaja y da vueltas y da forma a las ideas, a los sonidos, a las voces, a los personajes y a los acontecimientos hasta convertirlos en una historia; esta historia no está compuesta de otra cosa que no sean palabras, batallones de garabatos desfilando por las páginas. Entonces ocurre que, de pronto, llega un lector y esos garabatos cobran vida. Siguen estando en la página, siguen pareciendo garabatos pero también están retozando en la imaginación del lector, y éste da forma e hila las palabras para que la historia ahora tenga lugar en su cabeza, como tuvo lugar en la cabeza del escritor.
Este es el motivo por el cual el lector es tan importante para una historia como lo es el escritor. Solo hay un escritor para cada de ellas, pero hay cientos o miles o incluso a veces millones de lectores de historias, que leen en el mismo idioma que el del escritor o que quizás hasta lean traducciones en muchos otros idiomas diferentes. Sin el escritor, no nace el cuento; sin todos los miles de lectores alrededor del mundo, el cuento no llegará nunca a vivir todas las vidas que puede vivir.
Todo lector de una historia tiene algo en común con los otros lectores de esa misma historia. Separadamente, aunque también de alguna manera juntos, ellos han recreado la historia en su propia imaginación: una acción que es tanto privada como pública, individual como común, íntima como internacional.
Es posiblemente lo que los humanos hacen mejor.
¡Seguid leyendo!
Siobhán Parkinson - Escritora
Niamh Sharkey - Ilustración del afiche 2014.
Traducción: Paula San
Cortesía Vía: OEPLI