jueves, 22 de marzo de 2012
Secretos en Versos: Tun Tun
martes, 1 de septiembre de 2009
ECO POEMAS DE LA NIÑA GABRIELA ALFONZO
El mar me da tranquilidad
El bosque aventura
El aire compañía y
la luna consejos,
el sol me da calor
y tú, me das amor.
II
Todos los días
al levantarme
siembro una semilla de amor
y la rocío con una gota de lágrima,
para que cuando sea grande
el mundo esté lleno
de árboles de esperanza.
III
El cielo se hizo
para que las aves volaran,
el bosque y la selva
para que los animales vivieran,
el mar
para que los peces y delfines
nadaran y se divirtieran.
Y el hombre se hizo
para que los protegiera.
martes, 23 de junio de 2009
QUISIERA
jueves, 21 de mayo de 2009
A OMIRA EN SU CUMPLEAÑOS

Entre sus obras te puedo nombrar, Llegó la Navidad, Inventando Poesía, Los secretos de la Luna, entre otros; si le preguntamos a uno de estos libros quien es la mejor poeta? Ellos nos dirán solo mira.
sábado, 4 de abril de 2009
MI FINAL: CUANDO EN MILAN LLOVIERON SOMBREROS

Y todos recogían sobreros como locos,.. pero el señor que se encontraba un poco más retirado donde sucedía todo esto, se veía un poco apurado con su maletín en la mano, su cara demostraba tanta preocupación, que el hombre pudiera estar retrasado para la entrega de un trabajo de urgencia o estresado con el ruido del tráfico a su alrededor. A este señor se le cayó su sombrero por el viento que producía su velocidad, detuvo su caminata para ver dónde había caído su sombrero, pero de repente escuchó un terrible sonido que provenía del cielo, al desviar su mirada y ver hacia el oscuro cielo, una lluvia de sombreros había invadido la Avenida 63. Al ver caer tantos sombreros se acordó del suyo, pero la calle ya estaba repleta de sombreros, éste intentó buscarlo pero, seguía, seguía y seguía lloviendo sombreros de todos lo colores, tamaños y modelos. El hombre se veía más preocupado que antes, estaba a punto de tirarse a llorar, cada vez se le hacía más tarde para llegar al trabajo y seguía sin encontrar su sombrero.
* Ejercicio Literario del texto Cuentos para Jugar de Gianni Rodari, “Cuando en Milán llovieron sobreros”. Cuarto Final de Gabriela Alfonzo.
miércoles, 4 de junio de 2008
MAYO - JUNIO: UN REGALO A NUESTROS PADRES
A: María Esperanza Poyer de Bellizzio
Por: Omira Bellizzio
Mi madre
se graduó de maestra
a los 17 años
con un bolso lleno de ropa a la moda
de los sesentas
6 pares de zapatos finos
se fue a Barrancas del Orinoco
a enseñar las vocales
el himno nacional
y ha como asearse los dientes
a los niños de por allá
Nada más lindo
ver a un niño con un racimo de cambur
o con un mango madurito
entregarlo a su maestra
pues la veían algo delgada
al compararla con las campesinas
de cuerpos formados porque a esa edad
ya tenían par de crías
Y a veces la sorprendían
con un caldo de gallina
a la hora del mediodía
Mi madre sigue teniendo
la sonrisa fresca
de aquellos días
La mano amiga con los más pequeños
por que no decir que ella
me enseñó a quererlos
Fueron 35 años acompañándola
a sus escuelas en Caripito,
Maturín, Guacara, Petare,
El Valle, La Pastora y Cotiza
Y aún cuando no he usado la tiza
continúo con gran ahínco
escribiendo mis versos a los niños
a los que mi mamá les entregó con cariño
los mejores años de su vida
DEDICADO A MI PAPÁ
Por: Gabriela Alfonzo
Me he sentado hoy, en tu viejo sillón,
a observar todos los tesoros que tienes
y tal vez tu no te hallas dado cuenta
pero yo si lo he descubierto.
Tal vez sean unos pocos
pero para mi son muy valiosos
Y si otra persona supiera lo que tienes tú
te aseguro que querrá ser tú
ó tener lo que tienes tú.
No hablo del tamaño de tu casa
ni de tus riquezas
tan solo hablo
de las maravillas que tienes tú.
Estoy hablando… de tu talento,
de tu talento para la escritura,
que muchas veces te hace escribir
en cualquier papel
en cualquier lugar…
Estoy hablando…de tu familia
de la esposa con la que te has casado
de los hijos que te ha dado
y que cada vez se esfuerzan y luchan
para que seas el padre más orgulloso del mundo.
Y también hablo… de la niña que se ha sentado a observarte,
que se siente muy afortunada de ser tu hija
y que siempre ha seguido tus pasos
para ser como tú…
Por que yo papá soy una niña que te admira
y como dije en unas cuantas línea atrás
si otra persona supiera lo que tienes tú
te aseguro que querrá ser tú
ó tener lo que tienes tú.
Y te aseguro que yo no soy la única que quiere ser como tú…
viernes, 3 de agosto de 2007
CUENTOS PARA LEER EN VACACIONES
Roxana invitó a María a comer helado en el quiosco del italiano. María era una niña pequeña, tenía 4 años, con unos rizos castaños, ojos color miel y su piel blanca como la leche, en fin era una niña muy bella.
Al llegar al quiosco del italiano Roxana le dijo:- por favor déme dos helados de mantecado. Enseguida se lo dieron.
María al agarrarlo se le cayó en el piso, ella rápidamente le pidió una servilleta al italiano, pero cuando lo fue a limpiar el helado se había derretido en el piso y ella le dijo a Roxana:
_Roxana, el helado ha desaparecido, es mágico.
_No María, lo que pasa es que se derritió.
_No te creo Roxana, tu me estas mintiendo, como tengo 4 años no me dices la verdad, o te lo comiste ¿verdad?
EL BURRO QUE LE MORDIÓ LA NARIZ A UN SEÑOR
POR: GABRIEL BRAVO
Había una vez, hace 5 años un burro que estaba en un gran zoológico de contacto ubicado en Colombia, ese burro era muy tremendo y bochinchero, y tiene un cuento que dice así:
Un día un señor fue a ese zoológico, había caminado mucho, al rato vio un burro que se veía tranquilito, entonces el señor agarró una zanahoria, se acercó a la boca del burro y de repente le quito la zanahoria. El burro se puso tan molesto que le mordió la nariz al señor y este grito: ¡Ahhhhhhhh! Con todas sus fuerzas.
El vigilante lo escuchó y corrió hasta el señor, y el vigilante le dijo al dueño del Zoológico que si volvía a pasar eso tendrían que sacrificar al burro.
Al siguiente día el dueño entrenó al burro, y el burrito no volvió a morder a nadie. Pero igual en el Zoológico pusieron un letrero que decía:
“Alimente al burro, pero aliméntelo de verdad o sino le puede pasar algo”.
Ruanito es un niño muy alto, y cada vez que ve a una persona bajando una manzana, un mango u otra cosa de un árbol, él se ofrece a ayudarlas y a veces se mete en problemas. En la escuela nadie se la lleva bien con Ruanito a pesar de que es muy inteligente y dispuesto a ayudar.
Un día Ruanito, después de llegar de la escuela fue directo a la cocina a ver que tipo de comida había para el almuerzo… escuchó a alguien llorando, Ruanito pensó que debía ayudar y al mismo tiempo dudó, quizás le traería nuevamente problemas, otra vez…… pero primero se asomó por la ventana y al ver que era una niñita quien lloraba debajo de un árbol, se acercó a donde ella se encontraba para conocer las razones que la hacían llorar de esa manera.
Al llegar, afinó su voz, y dijo:
- ¿Qué te pasa?
- Aa… es… es… que… que… -respondió la niña-
- No tengas pena –dijo Ruanito- dímelo.
- Yo…yo soy una…aa ni…iiña muy llo…oo…rona
- ¿Por qué?
La niña al ver que era un niño que no le podía hacer daño, solo ayudarla, le dijo:
- Porque cada vez que veo una familia unida compartiendo me pongo a llorar, porque me recuerdo de… de…
- De que…? -Dijo Ruanito-
- Que tengo 7 años de mi vida buscando por las calles a mi papi y a mi mami…
- Ahhh…pero ¿Por qué estas llorando debajo de un árbol?
- Porque mamá y papá siempre me dicen que no llore, pero como yo no sé donde están me pongo debajo de un árbol de muchas hojas verdes y bonitas para que no me vean llorando desde allá arriba…
- Ahhh... – suspiró Ruanito- Entiendo…
Ruanito analizó… pero le dio algo en su pecho, pues tenía vergüenza de decirle que ellos dos fallecieron… Entonces le dijo:
- Pero ya no llores, aunque te escondas o no, ellos siempre te estarán cuidando.
- ¿Y cómo tú sabes? –Preguntó la niñita.
Ruanito muy silencioso se le acercó al oído y le dijo:
- Ellos me lo han dicho…
- ¿Y cómo?
- Por medio del corazón. Respondió indeciso Ruanito.
- Guaoooo! Se tranquilizó la pequeña.
Y se hicieron grandes amigos.
sábado, 2 de junio de 2007
MIREYA TABUAS NOS DIJO UN SECRETO..COMO BESAR A UN SAPO

AUTOR: MIREYA TABUAS.
Periodista, Dramaturga, Narradora y Guionista venezolana
...."Hace días que el sapo me mira. Sé lo que está esperando de mi. Me ha elegido. No sé, pero creo que no debe haber nada tan sucio como besar a un sapo ( espero que no me escuche, el pobre). Me he acercado un poquito a él. me parece que tiene los ojos amarillos. Seguramente debe ser un principe muy buenmozo, de traje azul, rubio igualito a un artista de televisión..." Sigue leyendo la Página 15.
En: Cuentos para Leer a Escondidas, Monte Avila Editores Latinoamericana. 2004.
POEMA DEL SAPO
POR: MARIA SOFIA SUBERO
Besame sapo
besame ya
para mi no eres asqueroso
eres lindo en verdad
No huyas de mi
te quiero
te quiero
no me hagas sufrir
SAPITO DEJATE AGARRAR
POR: GABRIELA ALFONZO
Un sapito
en mi jardín yo vi
lo quise atrapar
para poderlo besar
y para que se convirtiera
en un príncipe de verdad
Sapito, sapito
déjate agarrar
no te quiero hacer daño
solo te quiero besar,
aunque asco me dá
Sapito, sapito
déjate atrapar
tan solo quiero
que seas un príncipe imperial
y envidia de mis amigas
tu serás
Y ahora sapito
por que te vas?
entre ramas saltando
hacia un pantano
en busca de una rana
que te quiera acompañar
martes, 8 de mayo de 2007
RECORRIENDO A VENEZUELA
Por: Gabriela Beatriz Alfonzo Castillo
¿Sabes Enriqueto? desde muy pequeña he querido conocer todos los rincones de Venezuela, quisiera recorrerla, aprender de sus tradiciones y admirar su naturaleza.
Yo mañana partiré, cuando el alba al iluminar mi habitación se refleje en mis dos ventanitas castañas y sus cortinas negritas; que me harán parpadear y yo me voy a levantar.
Al día siguiente Doña Josefina se colocó su vestido amarillo con sus alpargatas y se fue en el lomo de su burro “Valeroso” su pelaje era café, era un burro muy simpático y además inteligente.
Los dos juntos recorrieron los veintidos estados hasta pasaron por algunas de sus capitales.
Cuando llegaron a su casa le contaron a Enriqueto toda su historia y empezaron hablándole del Zulia, cuando atravesaban la majestuosidad del puente sobre el lago de Maracaibo, luego de Táchira, y de Apure le dijeron que vieron un río con unas canoas en el agua azul como el cielo.
Enriqueto, los dos nos fuimos guiados por aquel camino apureño cuando vimos un mundo verde, nuestra mirada se quedó inmóvil al ver carteles, animales, y una cascada inmensa que dividía la selva del estado Amazonas, observamos indígenas vestidos con un guayuco y en su mano llevaban una lanza con una filosa punta, seguimos nuestro rumbo y nos encontramos con el asombroso RIO ORINOCO situado en el estado Bolívar, nos montamos en una chalana y navegamos sobre todo el Río Orinoco, atravesamos Delta Amacuro, y vimos como el perro de agua gigante se divertía en esas aguas poco cristalinas, seguimos en nuestra chalana hasta Monagas, mientras estábamos sobre la cuenca baja del Orinoco observé entre las ramas escondido pero silbando el pato silbador junto al cardenalito, quienes nos acompañaron junto a su alegre música hasta Sucre. En Sucre me monté en el lomo de Valeroso, mientras paseábamos nos fuimos para el parque nacional Mochima y nos montamos en un peñero y vimos los delfines bailar. Cuando salimos del parque Mochima nos fuimos para Anzoátegui. En Anzoátegui no pudimos ver mucho, solo pasamos por el Paseo Colón ya que Valeroso quería llegar rápido a Miranda para conocer el Parque Nacional el Ávila. Cuando llegamos nos montamos en el teleférico y vimos la libertad y alegría de los animales que muchos de ellos en otros países están en extinción, vimos las verdes montañas que adornan el estado Miranda, del otro lado de la montaña vimos el mar (estado Vargas), una vez que Valeroso había conocido el estado Miranda nos fuimos para el Distrito Federal, que está pegadito, tanto, tanto, que no sabes donde te encuentras. Todos caminábamos apretados en la Gran Caracas, pues está inundada de gente, el clima ya no es tan fresco como antes, el sol se mostraba concentrado al enviar rayos encendidos de calor a la capital de VENEZUELA. Caramba ¡ya está anocheciendo!, exclamé. Nos montamos en un taxi-libre y nos fuimos para Aragua. Al llegar nos acostamos en el montañoso suelo irregular y nos quedamos profundamente dormidos…Al despertarnos nos encontrábamos en la selva nublada del Parque Nacional Henri Pittier, ese lugar era oscuro nos asustábamos al escuchar los sonidos de los animales. Valeroso y yo estábamos algo nerviosos en esa selva nublada. Caminando vimos el Paují copete de piedra y el águila solitaria, cuando ya estábamos abandonando la selva nublada del parque Henri Pittier había una pequeña cascada donde vimos la rata de agua y a un lado una lapa, bueno nos fuimos de Aragua algo asustados para Carabobo,,,al llegar nos fuimos para el lago de Valencia. Valeroso y yo admiramos su belleza, sus azules aguas, su pasto verde alrededor y esas garzas que la adornan, ¡en fin Enriqueto!, nos quedamos muy impresionados al ver como la gente esta cuidando ese lago. Cuando llegamos a Yaracuy nos conmovimos con el majestuoso paisaje, conocimos el ave nacional, el TURPIAL posado sobre el ARAGUANEY, luego de dejar de contemplar el esplendido paisaje de Yaracuy partimos hacia la Vela de Coro..., cuando nos encontrábamos en Falcón nos fuimos para Punto Fijo, en el trayecto nos detuvimos en los medanos de Coro y vimos un desierto tan bello, con una arena dorada, yo por curiosidad agarré la arena, la arena era tan fina, que se me escapaba de los dedos, Valeroso se revolcó y corrió hasta cansarse, en un momento las grandes nubes empezaron a llorar y caían unas grandes gotas que nos tuvimos que montar en una camionetita que iba pasando, le dijimos al conductor que nos llevara para el estado Lara. Cuando entramos a Lara nos dio la bienvenida los enormes instrumentos musicales, allí estaba el enorme cuatro que es uno de los instrumentos que me encanta oír, pero las grandes nubes todavía seguían llorando y vimos a través de las ventanas casas de vivos colores, niños mojándose en la lluvia, árboles balanceándose de derecha e izquierda, no nos pudimos bajar por que nos íbamos a mojar, y en la redoma de la Divina Pastora seguimos vía San Carlos…. cuando dejó de llover pedí la parada, pero el conductor no me escuchó y dije más fuerte ¡la parada! y la camioneta se detuvo, al bajarme en un lugar muy abierto había olas de gente que entraban y salían, nosotros entramos por curiosidad, nos montamos en la talanquera y observamos la tradición del estado Cojedes los toros coleados, ¡Enriqueto!, vimos como los hombres y caballos tumbaban al salvaje toro, nos retiramos de la manga de coleo, a Valeroso y a mi nos gustó mucho la tradición de Cojedes que no habíamos visto …Seguimos hacia las llanuras del estado Portuguesa ,Valeroso me llevó hasta una población llamada Biscucuy que queda a unos 45 minutos de su capital (Guanare), al llegar fuimos para la placita muy nombrada en Biscucuy como es la plaza Bolívar, que en el centro tiene una estatua de Simón Bolívar, hay nos entretuvimos mucho, corríamos en las verdes y coloridas gramas que adornaban su encanto. Subimos con gran entusiasmo por una montaña donde poco a poco leíamos los letreros que anunciaban las cruces eso me recordó mucho el vía crucis que siempre me cuentan en Semana Santa y que nos trasmite una tranquilidad en el alma, el final del camino nos llevó a un caserío que tiene por nombre Guayabital, en Guayabital hacia frío y había cosechas de café por montones, al bajar nuevamente decidimos irnos al estado Barinas,,, cuando llegamos yo exclamé ¡mira Valeroso¡ esa es Barinas con su siembra de arroz y sus caminos de arena, allá hay un arreo de ganado, toros y vacas como siempre enamorados.
Vamos a seguir nuestro rumbo por las rusticas vías de Barinas y llegaremos al estado Mérida…
¡OH¡ que linda es Mérida ¿ Doña Josefina ese no es el pico Bolívar? claro que sí, esa bella montaña vestida de nieve blanca, ese es el pico Bolívar, ¡vamos a subir de nuevo al teleférico!, exclamó Valeroso. Cuando íbamos en la segunda estación a Valeroso le dio el mal de páramo y corrí rápidamente a buscarle un calentadito ya que a Valeroso se le había bajado la tensión y lo tuvieron que bajar del teleférico…,
Enriqueto…Cuando ya habíamos recorrido los veintidós estados nos vinimos para acá. Regresemos a nuestra casa, el estado Trujillo… ¿que te puedo contar de nuestro estado?, sus montañas, su atractivo paisaje, sus tradiciones, su fauna y resaltando muy en alto la bendición de la Virgen de la Paz, que nos hace felices a nosotros… todos los Trujillanos.
Viste Enriqueto yo siempre quise recorrer a Venezuela y ya la recorrí, mi ilusión de conocer a Venezuela ya se hizo realidad.
martes, 10 de abril de 2007
EL BEBE Y EL CONDOR
Por: Gabriela Alfonzo
Un hermoso día nublado, en las altas montañas de la Paz vivía una señora de color café, tostada por el sol, de cabello oscuro y de ojos achinados, ella se llamaba Cheta Peta. Cheta cargó a su pequeño bebé y lo colocó en una cesta de paja que ella tejió; lo agarró y juntos se fueron a talar árboles para poder tener bastante leña para la cena. Cuando llegaron a la gran ciudad de árboles ella comenzó a talar sin parar, mientras avanzaba agarraba la cesta y la rodaba para que el bebé estuviera cerca….
Esa misma mañana, un cóndor muy preocupado, porque no tenía comida decidió vigilar un valle para ver si conseguía comida para él y sus criaturas.
Ya cansado de esperar bajó y se paró en un peñasco, de repente vio con su aguda mirada a alguien que bruscamente talaba el árbol más alto hasta que este se cayera, cuando el árbol cayó, el cóndor muy bravo subió a las alturas donde se encontraba hace unos minutos para ver quien fue el que se atrevió a arrebatarle el árbol donde siempre se posaba para ver el valle.
Cuando el cóndor vio a la señora, quiso vengarse, pero como?? Se preguntó.
Mientras bajaba escuchó un chillido escandaloso, y este al percatarse que era una pequeña personita que gritaba junto a la persona que le arrebató su árbol, pensó que este serviría de venganza y también como alimento para sus pichones. Aceleró el vuelo y tomó la cesta con sus garras. La señora trató de seguir el vuelo del cóndor que le arrebató a su hijo, pero no pudo; se sentó a llorar sintiéndose muy infeliz.
Mientras lloraba escuchó un tiro, ella corrió asustada hacia esa dirección y se frenó ante unos cazadores que rodeaban algo. Cheta Peta por curiosidad se asomó entre las cabezas de los cazadores y vio a un cóndor muerto que llevaba entre sus garras a un pequeño bebe en una cesta. Emocionada gritó que era su bebé y lo tomó entre sus brazos acariciándolo y entre llanto y risas se alejó agradecida de los cazadores por habérselo devuelto.

